
Naná Burukú es la Orisha más anciana, madre de los pantanos y el lodo primordial. Representa la vejez, la sabiduría ancestral y el origen de la vida. Es la abuela de todos los Orishas.
Naná Burukú es la Orisha más antigua de todas, incluso anterior a Obbatalá. Es la representación de la tierra primordial, del lodo del que surgió la vida. Vive en los pantanos, las ciénagas y los lugares donde el agua se mezcla con la tierra. Es la madre de Babalú Ayé, Oshumaré (el arcoíris) y según algunas tradiciones, de Obbatalá. Es extremadamente vieja, tanto que recuerda la creación del mundo. Tiene una relación compleja con Ogún: rechaza el metal porque ella es anterior al hierro, pertenece a la era de la madera y la arcilla. Por eso en sus ceremonias no se usan cuchillos de metal. Es sabia, paciente y poderosa. Conoce secretos que los otros Orishas han olvidado. Es la guardiana de los ancestros y las tradiciones más antiguas. Tiene autoridad sobre la vida y la muerte porque vio nacer el mundo. Es protectora de los ancianos y exige respeto para la vejez. Su poder es profundo y primordial, como el lodo del que viene la vida.
• Ibiri (cetro ritual de madera y conchas)
• Vasijas de barro
• Escoba de palma
• Bastón de madera antigua
• Caracoles caurís
• Arroz con leche
• Dulce de coco
• Maíz blanco
• Ñame
• Melaza
• Frutas maduras
• Champola
• Alimentos suaves para ancianos
“Saluba Naná, abuela del mundo, bendíceme con tu sabiduría”
“Naná Burukú, madre del lodo primordial, protégeme”
“Anciana sabia, enséñame los secretos antiguos”
“Iyá mi Naná, cuídame como cuidas al mundo desde el principio”
Naná Burukú Iyá (la madre anciana)
Naná Bulukú (forma dahomeyana)
Naná Borokú (la muy vieja)
Naná Asesú (señora del pantano)
Ibiri (cetro con conchas)
Pantano
Lodo primordial
Vasija de barro
Luna menguante
Los hijos de Naná Burukú son personas con alma vieja, sabios desde jóvenes. Tienen respeto profundo por los ancianos y las tradiciones. Son pacientes y contemplativos. Prefieren lo antiguo a lo moderno. Son maternales o paternales, cuidadores naturales. Tienen conexión especial con abuelos y ancianos. Son lentos para cambiar pero firmes en sus convicciones. Respetan las tradiciones y los rituales antiguos. Pueden ser tercos cuando se trata de mantener costumbres. Son buenos con los niños y los ancianos. Tienen sabiduría que parece venir de otra vida.
Cuentas azules y blancas con rayas lilas y rosas